
¿Por qué la mayoría de los calentadores infrarrojos mueren en los gallineros? (Y cómo resolvimos ese problema en los nuestros)
Seamos honestos: los gallineros son un verdadero infierno para los equipos electrónicos. Hay alta humedad, vapores de amoníaco que corroen el metal, y tanta polvo que podría enterrar toda una ciudad. Si se coloca allí una lámpara infrarroja estándar, es cuestión de tiempo antes de que se dañe.
Nos cansamos de ver eso ocurrir. Por eso, diseñamos un calentador a prueba de agua, pensando en los dos problemas principales que causan la destrucción de estos dispositivos: la entrada de agua y la corrosión del chasis.
La lucha contra la niebla y las salpicaduras
Cuando hablamos de “a prueba de agua”, no nos referimos a tormentas eléctricas. Nos referimos a la niebla constante que proviene de los bebederos, además de las salpicaduras que ocurren cada vez que se limpia el equipo. Si una sola gota de agua llega a los terminales eléctricos, se produce un arco eléctrico. Y entonces, ¡puf! El dispositivo se daña. Para evitar esto, sellamos bien la carcasa del calentador. También cambiamos el vidrio utilizado: los tubos de cuarzo estándar son frágiles; si una gota de agua fría cae sobre un tubo muy caliente, este puede romperse al instante. Usamos vidrio tratado que puede resistir ese tipo de choque térmico sin romperse.
El problema del amoníaco y el polvo
Luego está el aire. El gas de amoníaco es, en realidad, un ácido para los metales baratos. Si se utiliza un reflector de baja calidad, este se oxidará en seis meses. Por eso, optamos por aleaciones resistentes a la corrosión, para que el dispositivo dure más de una temporada.
¿Y el polvo? Está por todas partes. Se acumula en las lentes y reduce la eficiencia del calentador. Modificamos la forma del calentador para ayudar a que el polvo se deslice, pero aún así será necesario limpiarlo de vez en cuando si se quiere obtener la potencia máxima.
El compromiso necesario
La clave está en que, como hemos sellado todo muy bien para evitar la entrada de humedad, estos dispositivos son un poco más pesados. También es difícil abrirlos. No se pueden reemplazar las piezas en diez segundos sin las herramientas adecuadas.
Pero estamos dispuestos a aceptarlo. Preferimos que tengas un calentador que sea un poco más difícil de mantener, en lugar de uno que tengas que desechar cada año.
Un último consejo: por favor, utiliza cables de alta temperatura. Si utilizas cables baratos que no estén diseñados para funcionar con calor infrarrojo, la aislación se derretirá mucho antes de que el calentador empiece a funcionar properly.