
¿Por qué diseñamos nuestros calentadores para que pudieran repararse?
Seamos honestos: la mayoría de los calentadores para exteriores están diseñados para ser desechados. Compras uno, te mantiene caliente durante unas cuantas temporadas, y luego el elemento calefactor se daña. Dado que suelen estar herméticamente cerrados, no puedes acceder a su interior. ¿Tu única opción? Tirar todo al basurero y comprar uno nuevo.
Nos encantaría evitar eso. Por eso hicimos las cosas de manera diferente.
La potencia ideal: 1500W
En el caso de los calentadores para patios traseros, 1500W es la potencia ideal. Es suficiente para contrarrestar la brisa fría, pero no es tan alta como para sobrecargar el disyuntor en cuanto se enciende el aparato.
Utilizamos tubos de infrarrojos de onda corta. En lugar de intentar calentar el aire (lo cual es imposible cuando hay aberturas por donde entra el viento), estos tubos emiten calor directamente hacia ti. Es como estar bajo el sol, incluso cuando hace mucho frío afuera.
Sin más problemas de cableado
Lo mejor de todo es que diseñamos estos calentadores con un chasis modular. Si un tubo se daña después de cinco años de uso intensivo, no necesitas pasar tu sábado arreglando el equipo o manipulando herramientas de soldadura. Solo tienes que extraer el módulo, reemplazar el tubo y volver a colocarlo en su lugar. Es una solución rápida y sencilla.
Un consejo importante
Hay un inconveniente: estos calentadores se calientan mucho. Para evitar que los componentes electrónicos se dañen, utilizamos aluminio de alta calidad para absorber ese calor. Pero aún así, es necesario dejar algo de espacio alrededor del aparato. Si lo colocas en un espacio muy reducido sin ventilación, los cables internos se dañarán. Dale algo de espacio para que funcione correctamente.
Creemos firmemente en reparar las cosas en lugar de reemplazarlas. Al separar el elemento calefactor del cuerpo del aparato, convertimos un trabajo de reparación que lleva horas en una tarea rápida. Así, recuperas el calor que necesitas y evitas que un objeto inútil acabe en el vertedero.